Pasé mucho tiempo construyendo mi escalera, pero siempre terminaba echa pedazos al intentarla usar. Un día, el arquitecto de esta vida me ayudó a hacer una para subir a un árbol y escribirle a él. Ahora no sé que es volar cuando no le escribo a él. Aquí delante sus ojos, que hoy me leen... Presento a mi Rey de Reyes: MI SEÑOR, MI DIOS. Por las hojas de este árbol yo crezco, sin torcerme yo querer y ser su imagen y semejanza para vencer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario