Dios es el amigo que siempre nos busca pero siempre
rechazamos.
Buscamos amigos carnales que no nos entienden como queremos.
No nos aconsejan como deberían. No nos acompañan cuando
necesitamos.
Buscamos amigos carnales y siempre nos rechazan, nos
traicionan.
Pero siguen siendo,
el prójimo que debes amar.
Ellos son la imperfección que somos nosotros. Pero nosotros
que estamos siendo perfeccionados por las manos de Dios, debemos amarlos aunque
nos traicionen.
No actuemos como el que busca cuando necesita, o como el que
encuentra y abandona.
Dios nos encontró y no nos abandonó, Dios nos buscó no por
necesitarnos, si no, por necesitarlo.
Seamos el amigo que Dios es con nosotros. Que lo
traicionamos y él sigue fiel. Que lo ofendemos y él sigue perdonándonos. Que lo
abandonamos cuando nos da lo que le pedimos y él, nos sigue amando.
AMEMOS A ELLOS, COMO DIOS NOS HA AMADO.
PERDONEMOS A ELLOS, COMO DIOS NOS HA PERDONADO.
ESTEMOS PARA ELLOS, COMO DIOS LO HA ESTADO CON NOSOTROS
CUANDO LO NECESITAMOS.
SEAMOS, SU IMAGEN Y SEMEJANZA.
